Por qué el “modelo Venezuela” no encaja en Irán
Las diferencias militares, políticas y sociales complican cualquier intento de reproducir la fórmula aplicada en Caracas

Redacción · Más España
La comparación entre lo ocurrido en Venezuela y la situación actual en Irán ha cobrado protagonismo en el debate público desde que Estados Unidos y sus aliados llevaron a cabo una ofensiva que terminó con la vida del ayatolá Ali Jamenei y de otras figuras del régimen. El presidente Donald Trump llegó a sugerir que el desenlace iraní podría parecerse al logrado en Caracas e incluso aseguró: "Tengo que estar involucrado en su nombramiento, como con Delcy en Venezuela".
Esa visión parte de un caso concreto y llamativo: el 3 de enero, fuerzas especiales estadounidenses bombardearon objetivos en Caracas, capturaron al entonces presidente Nicolás Maduro y lo trasladaron a Nueva York para enfrentar cargos. Pocos días después Delcy Rodríguez asumió el poder de forma interina y las instituciones venezolanas continuaron funcionando, abriendo una ventana de cooperación política y comercial con Washington.
Pero el paralelismo tropieza de inmediato con diferencias de escala y naturaleza. La operación contra Irán no fue una acción limitada y quirúrgica: EE. UU. e Israel lanzaron ataques contra miles de objetivos —desde instalaciones de misiles hasta centros de mando— que desencadenaron una guerra regional con potencial impacto económico y de seguridad global. Esa ofensiva alcanzó a la cúpula política y militar iraní, pero no logró, según los hechos reportados, un acuerdo con el resto del aparato del Estado.
La capacidad de defensa y el poderío militar iraní contrastan con los de Venezuela. Irán dispone de un gasto militar entre tres y cuatro veces mayor, el mayor arsenal de misiles balísticos de la región y una industria local que fabrica proyectiles, drones y otros sistemas pese a décadas de sanciones. Además, su ejército es numeroso y está mejor equipado que el venezolano, y el país está respondiendo con contraataques continuos.
En el terreno político las diferencias son igualmente profundas. Desde 1979 el poder en Irán se reparte entre instituciones religiosas, órganos electos y estructuras militares como la Guardia Revolucionaria; una arquitectura diseñada para garantizar la continuidad del régimen incluso si sus cabezas son eliminadas. En Venezuela, por el contrario, el poder se encontraba más concentrado alrededor de la figura presidencial y de un círculo reducido de dirigentes, lo que facilitó una transición rápida tras la captura de Maduro.
Analistas consultados en la cobertura señalan que la estrategia aplicada en Venezuela difícilmente es trasladable a Teherán. Sina Toosi, investigador del Center for International Policy, advirtió que en Caracas se "eliminó a la figura principal y se llegó a un acuerdo con el resto del régimen", mientras que en Irán, pese a la eliminación del líder supremo, "el país, su gobierno, su ejército, siguen contraatacando" y no existe un acuerdo equivalente.
La evidencia disponible sugiere, por tanto, que intentar reproducir el "modelo Venezuela" en Irán enfrenta obstáculos materiales y políticos que lo hacen improbable. La combinación de una ofensiva de mayor alcance, una estructura estatal compleja y una capacidad militar ampliamente superior convierte cualquier analogía en una simplificación que no aguanta el contraste con los hechos.
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