“LA PELA ES LA PELA” PERO NO ES EL EURO



ORIOL JUNQUERAS, el líder feroz de Esquerra Republicana de Catalunya, que con MAS gobierna la Generalitat, camino de la derrota independentista, en visita reciente a Bruselas se atrevió a amenazar con “una semana de parón en la economía catalana”, especulando con el resultado en la economía española, enseñando los dientes con dicho “instrumento” de presión política.

Y surge la gran cuestión: ¿En ese interregno de violencia económica, en el cual se impedirá la circulación del Euro en Cataluña, y urgiendo la compraventa y la satisfacción de necesidades, qué moneda ayudará a vivir a la gente?

No cabe duda que haya de ser el Oriol. Y, acaso se dirá: “el Oriol es el Oriol”. Lo que nos recuerda aquello de “La Pela es la Pela”, que ha superado fronteras.

DURAN Y LLEIDA salió rápidamente a corregir la patada con la izquierda de JUNQUERAS, y ha afirmado, además, que “la identidad de Cataluña no es la pela; sino –dijo- la lengua y la cultura (La Vanguardia, 15 Marzo 2014).

Pero, la economía catalana, siendo lo más valioso de su cultura, y es también muy “pesetera”, no es propia fuera de Europa y fuera de España. La economía “nacional” catalana lo es de puertas adentro, como un valor intrínseco (regional, tradicional, genuino), que se ofrece en Cataluña a los residentes y a los de fuera, dando satisfacción a propios y a extraños. Rebasando fronteras, la “cosa catalana” (lengua, industria, cava, textil, butifarra”…) entra en competencia con otros productos regionales o mundiales, alcanzando valores más o menos apreciados por la demanda.

El ilustre barcelonés JAUME BALMES, en un tratado sobre “La verdadera idea del valor. Reflexiones sobre el origen, naturaleza y variedad de los precios”, 1846, afirmaba que “la medida única del valor de una cosa está en la utilización que proporciona “…” el valor material o económico de un objeto (sea persona o cosa) es la cantidad de su utilidad para satisfacer una necesidad, una comodidad o un placer”. Y como buen catalán, con mentalidad industriosa, añadía: “El dinero produce (dinero) mediante la industria: sin ésta, el dinero no es productivo, sino satisfactivo; esto es, vale para comprar. Pero sin dinero, tampoco muchas veces, sirve la industria, luego el dinero puede ser considerado en ciertos casos como productivo “(en Obras completas, Barcelona, 1925, pags. 351-353”

¿En qué casos, preguntamos, el dinero puede ser productivo? Contestamos: En el caso de la moneda no propia sino común, como es el caso del Euro, del que la economía catalana, por española y europea, depende. ¿O es que el Oriol, acuñado como moneda independentista, va a tener “valor” para oponerse al euro en Cataluña, y menos fuera de Cataluña? No creemos que MAS intente venir a menos. La arrogancia lleva, muchas veces, a la locura. Y ese “estado” no es bueno para construir ningún “estado de bienestar”.

El independentismo, realizado o en vías de realización en Cataluña, conllevaría consecuencias funestas para “la pela”: desplome del Producto Interior Bruto más allá del 20%; rápida huida o deslocalización de industrias tradicionales o introducidas en Cataluña; pérdida inmediata de fondos europeos para el desarrollo, escalada de la deuda catalana hasta el 75% del PIB; quiebra del sistema público de bienestar y de la Seguridad Social; empobrecimiento galopante de la población…

Y preguntamos a DURAN Y LLEIDA: ¿Cuál es el valor social, con capacidad de influencia exterior, de la lengua y de la cultura catalanas? El, conocedor del pensamiento de Balmes, quizás se atreva a reflexionar balmesianamente: El valor que tienen los fenómenos culturales de Cataluña lo alcanzan en función de sus relaciones estrechas y solidarias con la lengua y la cultura de España.

Como no puede haber moneda de Cataluña distinta del Euro, tampoco puede darse cultura catalana alejada de España.


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