March 29, 2020

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DON QUIJOTE LOS BANDOLEROS CATALANES Y EL BÀNDOL INDEPENDENTISTA

 

 

Cuando Don Quijote, en sus finales aventuras se allegaba, con Sancho, a Cataluña, se encontró con una multitud de gente forajida, “rustica y desbaratada” (Ob. Completas, II Parte, p. 46), que les rodeaban: unos, ya muertos, colgados en una arboleda; otros, muy vivos y aguerridos, que avanzaban hacia ellos. Eran los bandoleros de Cataluña, cuyas cuadrillas organizadas en son de ataque eran el aviso de que se hallaban cerca de la capital, Barcelona.

 

Bandolero, según el filólogo barcelonés Joan Corominas, deriva del catalán bandoler, que a su vez procede de bàndol, “bando”, “partido”, y señalaba en origen a las facciones o banderías que en la Cataluña de los siglos XV al XVII se dedicaban al asalto y el pillaje con violencia de viajeros, robándoles, secuestrándoles y matándoles.

 

Los bandoleros catalanes formaron grupos organizados para actuar estratégica y astutamente, y hasta llegaron a asociarse en cofradías, clanes y familias para el saqueo, el secuestro y el contrabando, imponiendo su ley y sus aranceles en los caminos y en los puertos con dificultades. Y, además, rivalizaban en busca del mejor beneficio en sus rapiñas y desvalijos. En el Quijote se alude a dos bandas rivales: los Nyerros y los Cadells.

 

El que apareció como gran jefe ante Don Quijote se llamaba Perot Roch Ginarda, que en el texto es llamado Roque Ginart. Fue un bandolero histórico, de fama agrandada por la leyenda. El Roch catalán proviene de San Roch, santo oriundo de Montpellier, muy popular en Cataluña. Pere Roch lideraba la banda de los Niarros, así llamada en el texto. Otros líderes de cuadrillas citados fueron Simón Forte y Vicente Torrellas.

 

Este modo familiar y sistémico de actuar astuta y fulleramente había sido precedido, en el proceso de desarrollo industrial y comercial de Cataluña por bandols de la burguesía catalana, que, a partir del siglo XV, se constituyeron en dos facciones y se hicieron célebres: La Biga y La Busca. Se trataba de instituciones organizadas, legal o extralegalmente, para el acceso y la permanencia en el poder. La Busca intentaba conseguir los cargos públicos por medio del forzamiento gremial o sindical movilizado, método que se denominó “ad baculum”; La Biga conseguía el gobierno más en conformidad con las “costumbres romanas”, pero aprovechándose de una especie de mafia instalada con vínculos de trapicheo y artimañas en una economía productiva que promocionó a la burguesía oligárquica urbana, que así se adueñaba del comercio y la industria, y a la que se acogieron nobles arruinados, clérigos codiciosos, aventureros de otros territorios, llegados en busca de fortuna y dispuestos a vivir de rentas fáciles.

Con este cuadro socio-económico se topó Don Quijote cuando afincó en Barcelona. Y en ese contexto, platicó con el bandolero de marras, Pere Roch Guinart. Roque le contó, “de capitán a caballero”, los motivos y razones que le habían obligado a convertirse en un bandolero y vivir de la astucia y la rapiña: “A mí me han puesto en esto (este modo de vida) no sé qué deseos de venganza […]. El querer vengarme de un agravio que se me hizo  […]. Hánse eslabonado las venganzas de tal manera que no sólo las mías sino también las ajenas tomo a mi cargo” (Don Quijote II parte, 60,55). Así justificaba el bandido las razones de una especie de ideología socio-política que él ponía en práctica.

El autor de la novela continúa: “56. Admiróse Don Quijote de oír hablar a Roque tan buenas y concertadas razones, porque él se pensaba que entre aquellos de oficios semejantes: robar, matar, saltear, no podía haber uno que tuviere buen discurso, y respondióle: 57. Señor Roque, es principio de salud el conocer la enfermedad, y que el enfermo tome las medicinas que el médico le ordene: vuestra merced está enfermo, es conocedor de su dolencia, y el cielo, o Dios por mejor decir, que es nuestro médico, le aplicará las medicinas que bien le sanen… Y, pues que vuestra merced ha mostrado en vuestros razonamientos su prudencia, no ha de haber sino buen ánimo y esperar la mejoría de la enfermedad de su conciencia… Véngase conmigo, y yo le enseñaré a ser caballero andante, oficio en el que se pasan tantos trabajos y desventuras que, tomándolo por penitencia, en dos patadas le pondrá en el cielo”.

 

Con esta perspectiva histórica y quijotesca, intentamos afrontar el momento político presente de Cataluña, en el cual el reciente Presidente de la Generalitat, Artur Mas, se refería al proceso independentista, emprendido torpe y arteramente, apelando a la astucia como criterio político de resolución del conflicto en el planeado “referéndum del 9N”: “Cataluña se enfrenta a un adversario mucho más poderoso”. Y apoyaba su pensamiento en la figura bíblica de David: “…David no venció a Goliat porque era muy fuerte, sino porque era muy astuto y muy hábil”, en una visita al Ayuntamiento de Golmés (Lleida) el 29 de Septiembre de 2014.

 

Parádosis equivocada. La mala conciencia de Mas, en un procés ficticio y faccioso, emprendido  por él al frente de la casta política burguesa que se ha adueñado del poder en la Autonomía catalana, mediante el procedimiento de corrupción sistémica del TRES POR CIENTO Y MAS, en complot con la familia Pujol y las banderías políticas que le acompañan, debería más bien recordar los consejos que el Ingenioso Hidalgo daba al astuto y fullero Roque para curarse de su enfermedad política, basada en una ideología secesionista cegata y mentecata.

 

Y recomendamos al Jefe del Bàndol que transmita igual consejo a su Juez constitucionalista, Santiago Vidal, fautor de una justicia desajustada, falsada por un pensamiento débil, pidiéndole que escuche la sensatez (seny) del sabio escudero Sancho de la Mancha: “Es tan buena la justicia que es necesaria que se use aun entre los mesmos ladrones” (Don Quijote, II Parte, Cap 60). 

 

 

 

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"El amor a la patria se beneficia de sí"

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