March 29, 2020

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REFLEXIONES BALMESIANAS DE LA VICEPRESIDENTA SAENZ DE SANTAMARÍA

 

La Vicepresidenta-Portavoz del Gobierno de la Nación, Soraya Sáenz de Santamaría, ha dicho tajantemente, y recordando a Balmes, en la rueda de prensa del viernes 14, tras el Consejo de Ministros:

“Creo que ningún gobierno debería promover la división en la que está sumida Cataluña”. Y lo ha dicho porque las leyes de España, especialmente la Constitución, son las leyes de Cataluña. Y el Presidente de su Gobierno Artur Mas, es Presidente de la Generalitat porque la Constitución (de España) le permite serlo”. Y explica: “Creo que no es bueno ver a un cargo público de esa importancia hablar abiertamente en los términos que lo hace”.

Y todo el discurso de la Vicepresidenta queda referido, como en otras ocasiones en declaraciones del gobierno, a la ilegal intención de un referéndum secesionista planteado por el gobierno catalán, esquivando la ley constitucional de España, que fue firmada por Cataluña: “las leyes –añade- están para cumplirlas, y ese referéndum es contrario a la Constitución. El Gobierno tiene que ser el gobierno de las leyes, y no de la voluntad de algunos hombres”.

 

Iguales pensamientos ya fueron expresados por un español de pro, el ilustre catalán, filósofo y político, Jaume Balmes. Hijo de Vich (Barcelona), nacido en 1810, que vivió en tiempos de una gran crisis histórica y de revoluciones en España, se definió patrióticamente por España y su Unidad. Escribió sus obras fundamentales en lengua castellana. Llegó a ser miembro de la Real Academia Española, fundador de un partido político español, el Monárquico nacional; fundó una revista en español, titulada “El pensamiento de la nación” (1844). Entre sus libros importantes están: “Consideraciones políticas sobre la situación de España” (1845), “Escritos políticos” (1847). Su partido monárquico tuvo amplia representación parlamentaria.

Balmes fue un defensor a ultranza del pensamiento de “unidad central” de España, frente a fenómenos de desviacionismo provincianos y de federacionismos caciquiles insolidarios.

 

De un artículo publicado en 1844, representativo de su ideología españolista, titulado “La monarquía y la unidad gubernativa en la sociedad española”, publicado luego en un libro titulado “Campaña de gobierno (7 de Febrero-3 de Mayo de 1844)”, Barcelona, 1925 (edición crítica de Ignacio Casanovas)”, entresacamos algunos párrafos significativos, coincidentes en su esencia con las declaraciones de la Vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría.

 

"Así nacionales como extranjeros hablan muy a menudo del espíritu de provincialismo que domina en España, lo que según ellos es un perenne obstáculo a la centralización administrativa… toda organización regular y uniforme. Si esto fuese verdad, debiéramos inferir que la Monarquía propiamente dicha no tiene en nuestra sociedad raíces profundas, pues que estando personificada en el trono la unidad gubernativa, le repugna esencialmente la multiplicidad…

 

“Abrigamos la más profunda convicción de que semejante opinión es errada…

Desde los Reyes Católicos la Nación ha continuado bajo el imperio de un monarca, y es imposible que tres siglos de monarquía no hayan arraigado hondamente en el país las ideas y sentimientos monárquicos….”

 

“El decir que tiene vida en España el espíritu federal, que el provincialismo es más poderoso que la monarquía, es aventurarse a sostener lo que a primera vista está desmentido por la historia…”

 

“La aparición de innumerables Juntas en todos los puntos del Reino, lejos de indicar el espíritu de provincialismo, sirvió para manifestar más el arraigo de la unidad monárquica…”

 

“Jamás se manifestó más clara la fraternal unidad de todas las Provincias. Ni los catalanes vacilaban en acudir al socorro de Aragón, ni los aragoneses en ayudar a Cataluña, y unos y otros se tenían por felices si podían favorecer en algo a sus hermanos de Castilla…”

 

“Si el espíritu de provincialismo tuviese alguna fuerza; si hubiese en España tendencias federales; si en las ideas, en los sentimientos, en las costumbres de la Nación no se hallase profundamente la Monarquía, ¿cómo sería posible que se viera semejante fenómeno?...”

 

“Es falso pues que en España haya fuerzas excéntricas; lo que hay es lo que no puede menos de haber en todos los países agitados por la guerra civil y las revueltas políticas: unos cuantos hombres que toman en diferentes sentidos el nombre del pueblo, y que se mancomunan para derribar a los gobernantes, siempre que estos no se acomodan a todos sus intereses o caprichos.”

 

“Es falso que haya verdadero provincialismo, pues que ni los aragoneses, ni los valencianos, ni los catalanes recuerdan sus antiguos fueros, ni el pueblo sabe de qué se le habla cuando estos se mencionan, si los mencionan alguna vez los eruditos aficionados a antiguallas…”

 

“En prueba de la verdad y exactitud de estas aserciones, repetiremos lo que ya observábamos.. : Cuando hay movimientos, cuando hay oposición al Gobierno, los hombres que figuran a la cabeza no son los amigos de las tradiciones locales, los hombres de arraigo en el país... sino aventureros que, o no tienen fortuna, o que acaban de improvisarla…”

 

“¿Qué indica esto? Indica que es una equivocación lo que se dice de las fuerzas locales, pues nada tienen de local los jefes políticos, los militares de todos grados, los empleados de todas clases que han figurado en las Juntas en varias épocas, acaudillando las insurrecciones contra el gobierno....”

 

“Creemos haber demostrado... que no es verdad que sea imposible entre nosotros el establecimiento de un Gobierno central robusto, fuerte, en toda la extensión de la palabra; ... Y nótese bien que no hemos considerado la monarquía como un ser abstracto, o como la expresión de una teoría, ni siquiera como un poder político; sino como una idea y un sentimiento sociales, como la satisfacción de una necesidad reclamada por las costumbres, como emblema de la unidad gubernativa que algunos suponen imposible para España.”

 

 

La efigie de Balmes en los billetes españoles de cinco pesetas (lo que se dijo “el duro castellano”) vino a significar la revaluación de “la pela”, superando el dicho catalán: “la pela es la pela”, mentalidad afanosa que dio lugar a la expresión secesionista e insolidaria: “España nos roba”. No, España propició la entrada en el Euro. La salida de Cataluña, aboca su vuelta a “la pela”. Líbrense los buenos catalanes, que son muchos y piensan y sienten como Balmes. Mas haría que “la pieza” venga a menos.

 

 

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