EL JUEGO DEL REY



Si la legalidad se ampara en un marco de reglas de juego democráticas, el Rey D. Felipe ha jugado un papel decisivo en el problema de Cataluña, como un árbitro moderador y exigente en la aplicación de la norma pertinente en el momento oportuno.


D. Felipe, Conde de Barcelona, ha mostrado siempre un especial afecto en sus relaciones de interés y proximidad con el territorio ópimo de la Corona, como es Cataluña. En los últimos tiempos le han preocupado enormemente los acontecimientos e inestabilidades que en la región han tenido lugar. Y con entereza y regia dignidad ha soportado numerosas muestras de rechazo, desagradables y ofensivas, por parte de representantes y simpatizantes del minoritario, pero aguerrido, movimiento separatista, con sus ilegalidades en el proceso político de secesión. Sin embargo, ha asistido, con real talante, a múltiples celebraciones inaugurales, culturales, deportivas y diplomáticas, sin pasmo ni inquietud.


El Rey Felipe asistió en Barcelona a la manifestación contra el terrorismo que asoló de muerte la Ciudad Condal cuando tuvo lugar el atentado yihadista en el último mes de agosto, encabezando, con autoridades nacionales y autonómicas, la gran muestra de dolor y solidaridad con el pueblo catalán, que sufrió victimas en la capital y en Cambrils. Entonces, hubo de soportar desdenes asociativos y la acusación de la CUP de complicidad en la “financiación del terrorismo”. Pero los Reyes rindieron homenaje a las víctimas con ofrendas y oraciones en las Ramblas, en el lugar del atentado, en compañía del Presidente de la Autonomía y de la Alcaldesa de la Ciudad y autoridades. Todos ellos recibidos con gritos de: “Viva España”, “Viva el Rey”, “Viva Cataluña”, “Viva Barcelona”.


Con la Reina Doña Leticia visitó en el Hospital del Mar a los afectados por el terrible suceso terrorista. Y en la Basílica de la Sagrada Familia de Barcelona asistió, en compañía de autoridades nacionales y autonómicas, a una Misa funeral presidida por el Cardenal Arzobispo de Barcelona.


Entonces, uniéndose al clamor de la multitud, que gritaba: “No tinc por”, el Rey Felipe exclamó: “No tenemos miedo, ni lo tendremos nunca”, y añadió: “Barcelona no ha estado solo, ni lo estará”.


Ante el gravísimo conflicto suscitado con motivo del referéndum ilegal convocado por el Govern de Cataluña, y celebrado el 1 de octubre, el Rey Don Felipe dirigió un Mensaje a la Nación, enfrentándose al desafío independentista de proclamación unilateral de independencia. En defensa de la legalidad de la Constitución y del Estatuto de Autonomía, leyes vulneradas con deslealtad por las autoridades representativas en Cataluña del Estado de derecho, hechos que han fracturado a la población catalana, mayoritariamente no independentista, manifestó:


En definitiva, todo ello ha supuesto la culminación de un inaceptable intento de apropiación de las instituciones históricas de Cataluña. Esas autoridades, de una manera clara y rotunda, se han situado totalmente al margen del derecho y de la democracia. Han pretendido quebrar la unidad de España y la soberanía nacional, que es el derecho de todos los españoles a decidir democráticamente su vida en común”.


Con esta premisa, se extendió en consideraciones de legalidad democrática, de solidaridad y convivencia, de paz en libertad… Y concluyó su discurso:


Termino ya estas palabras, dirigidas a todo el pueblo español, para subrayar una vez más el firme compromiso de la Corona con la Constitución y con la democracia, en mi entrega al entendimiento y la concordia entre los españoles, y mi compromiso como Rey con la unidad y la permanencia de España”.


Con motivo de la entrega de los Premios “Princesa de Asturias”, al que concurrieron autoridades de la Unión Europea, galardonados con el Premio a la Concordia, que en el acto se solidarizaron con la postura democrática del Gobierno de España ante la amenaza del separatismo, el Rey Felipe reivindico los principios democráticos frente al “inaceptable intento de secesión de Cataluña”, que España -aseguró- “resolverá por medio de sus legítimas instituciones democráticas, y dentro del respeto a nuestra Constitución”.


Así ha sido: las instituciones del Estado de derecho, sus poderes legislativo y judicial, actuando con la prudencia y firmeza que en las orientaciones del Rey de España están entrañadas, han restablecido el orden constitucional, aplicando el artículo 155 de la Carta Magna. En palabras del Presidente del Gobierno, Mariano Rajoy en el Senado: “Para garantizar derechos y proteger la libertad, la seguridad y la pluralidad”, permitiendo que a Cataluña se le devuelva “la legalidad”, se restablezca “la convivencia”, se recupere “la economía” y se celebren elecciones autonómicas “en situación de normalidad”.


El Rey Don Felipe ha hecho su juego: la defensa de la Corona de España, como el símbolo que, a través de las normas legales, los recursos del diálogo y los intereses de la convivencia, permiten la Unidad para la estabilidad, el progreso y la paz de la Nación española.


El juego del Rey es muy ajeno a la atrevida y fullera propuesta del líder de Podemos, Pablo Iglesias, en su regalo hipócrita de Juego de Tronos al Jefe del Estado, en abril de 2015, en el Parlamento Europeo, en referencia al conflicto de Cataluña.


El Parlamento Europeo, apoyó, con Concordia, el juego de la Legalidad, la Estabilidad y la Convivencia de Una España comprometida con el orden de Europa.

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*José Luis Suárez Rodríguez es Dr. Ciencias de la Educación. Analista Político. Asesor.


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