March 29, 2020

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JUEGO POLÍTICO Y JUGARRETA INDEPENDENTISTA

 

Ahora aseguran, Oriol Junqueras y sus acólitos Consejeros de la Generalitat, que la Declaración Unilateral de Independencia fue “estrictamente política”, queriendo significar que se trató de un lance simbólico o desafío retórico, que en eso ha devenido la “política avanzada”: negociaciónes, amenazas, quiebros, pujas, relanzamientos… Así, el juego político se hace un “mal juego”, se convierte en jugarreta.

 

Fue una gran jugarreta el llamado ‘procés’ independentista: el trazado y montaje de las “estructuras de estado”, la trama seudo jurídica de las “leyes de desconexión”, la preparación tramposa del “referéndum” ilegal del 1-O.

 

Y ahora, amenazados y sufridores de un proceso auténtico, el judicial, que les puede mantener en la cárcel y mantenerles políticamente inhabilitados, abogan por el “acatamiento del 155” mediante la adopción truculenta de la “vía Forcadell”, señora que, como todos ellos, ya está incumpliendo, ladinamente, sus compromisos de renuncia a la “unilateralidad” secesionista.

 

Esto, lo afirma expresamente el líder Junqueras, devoto y fiel, que trata de obtener su libertad de la prisión provisional para participar en las Elecciones del 21-D, convocadas por el Gobierno de la Nación, sin el necesario propósito de enmienda de su continuidad en el proceso golpista, con la añagaza abogacil de no haber participado en gestiones de gobierno desde que hubo de doblegarse, por imperativo legal, a aceptar su estado de prisión por mandato judicial.

 

Peor lo pone el huido de la justicia, expresidente Puigdemont, que acata los comicios autonómicos convocados por el Estado sin querer renunciar a su presunta condición de “Presidente de la proclamada República catalana”, y como tal se mantiene en el “exilio” de Bruselas. Así que ha renunciado a la pensión que le correspondería por el Estatuto de expresidente de la Genralitat, de acuerdo con la legislación española vigente (cobrando 112.000 euros al año, y pensión vitalicia del 60%), porque -según ha explicado a Europa Press- considera que aún es el Presidente legal de Cataluña, negándose a aceptar el cese impuesto por aplicación del artículo 155 de la Constitución. Quiere Puigdemont “rizar el rizo” de un juego sin sentido, absurdo y contradictorio: un Presidente que no cesa, pero es cesado en sus funciones, presentándose a Presidente en la lista de “Junts per Catalunya” en unas elecciones autonómicas, convocadas por el Gobierno de España.

 

Y afirma, el muy irresponsable, que el Gobierno español es el culpable de todo: de la fuga de empresas de Cataluña, de la negativa de Europa a conceder a Barcelona la Agencia del Medicamento Europea, del encarcelamiento de sus consejeros de gobierno, de la ruptura de la sociedad catalana, de la ruina del “Cava” catalán… Todo un juego, sin fin, de embustes y envites, de añagazas y mendacidades, de trampas y trampantojos, de quiebros y regates…, de significación “política”, dichos para eludir responsabilidades delincuenciales, que acabarán inhabilitándole y enchironándole.

 

Por su parte, la “nueva presidenta” de la lista de ERC, Marta Rovira, en juego macabro y torpe, ha pasado de “los muertos en la calle” victimas de la “violencia extrema” del Estado, a la “multilateralidad”, que ya se le queda corta la "unilateralidad".

 

Cuando la política se practica como un juego demagógico, con simbolismo tahúr, con recursos de enredo, engaño y trapicheo (lo que se ha venido en llamar como “catalanismo político”), la cosa pública se hace complicada y cuesta mucho desenmarañarla, sobre todo cuando se convierte en una trama criminal organizada.

 

Así la ha presentado la jueza Carmen Lamela, de la Audiencia Nacional, en Informe que ha elevado al Tribunal Supremo, definiendo y describiendo lo que resultó ser el ‘procés’ independentista: una gran conspiración del secesionismo de Puigdemont y de su banda política, apoyada por movilizaciones callejeras, organizadas por asociaciones civiles de militantes con pasión soberanista y supremacista (ANC Y OMNIUM), fuertemente subvencionadas por la Generalitat, y con el auxilio cómplice de las autoridades de los Mossos de Escuadra, que utilizaron un servicio de seguridad pública como una banda armada, con posibilidad de constituirse en ejército de la República Catalana autoproclamada.

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*José Luis Suárez Rodríguez es  Analista Político. Asesor. Autor de Filosofía y Humor. La Vida Como Juego (Premio Ateneo de Madrid). Director de www.masespaña.es

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