March 29, 2020

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EL “SOSTENERSE Y NO ENMENDARSE” DE PEDRO SÁNCHEZ

 

“Sostenerse y no enmendarse” es, según la clásica expresión, el mayúsculo error del hombre, principal o dirigente, que se empecina en tomar decisiones equivocadas o incongruentes, ya por orgullo o por mantener las apariencias, aunque causen daño grave a terceros o al interés general de los gobernados.

El Presidente Sánchez advierte que si no salen a delante sus Presupuestos para 2019, está dispuesto a seguir gobernando mediante aprobación de medidas del Ejecutivo a través de legislación de reales decretos.

 

Los reales decretos evaden la presentación parlamentaria, pero reclaman la firma y sanción del Rey: se involucra la figura del Rey con el “sostenimiento” de decisiones no aprobadas por el Congreso, quizás nobles y satisfactorias, debidas a programación política del Gobierno, según sus intereses restrictos, pero equivocadas en su trámite o aprobación acordada, deficiente de apoyos legislativos necesarios.

 

Entiende el ejecutivo de Pedro Sánchez que medidas como el amento del salario mínimo, popularmente admitida, deben ser impuestas ideológicamente, aunque contravengan la normativa emanada de la Unión Europea. El mandatario español cumple la demanda de los ciudadanos: “No vamos a marear a los españoles” -dice-, que le capacitan para legislar mediante “dictado” de decretos -leyes, sustitutivos de una imposible aprobación mayoritaria del legislativo, que tiene que dar luz verde a las cuentas del Gobierno.

 

La no aprobación parlamentaria de los Presupuestos para 2019 conlleva la necesaria prórroga de los denostados presupuestos vigentes del PP, corregidos mediante “modificaciones”. Gobernar ya no es “acordar” sino “atornillar” (gobernabilidad por enmiendas). Se trata de enmendar a “todos los españoles”, para “no marearlos”. Ha llegado la “democracia modal”, basada en modos de hacer, acertados o desacertados (¡qué más da!), en desacuerdo con los demás partidos de la oposición (¡que se aguanten!).

 

Y, cuidado: “Si el poder legislativo -advierte Sánchez- tendrá que explicarlo cuando lleguen las elecciones” (que “las convocaré yo”, según convenga al Presidente, sea cual sea el interés general).

 

Se enfrenta también Sánchez al desacuerdo que le han planteado sus aliados del gobierno de la nación: Pablo Iglesias prevé un necesario adelanto de las elecciones generales “si fracasa la aprobación de los presupuestos”, recusados también por los independentistas catalanes. Torra ya ha oficializado la retirada de “cualquier apoyo a Sánchez”, ratificando su amenaza de Octubre. En su comparecencia en el Parlament el 7 de Noviembre ha sentenciado que, debido a los escritos de inculpación de los dirigentes independentistas procesados, a cargo de la Abogacía y de la Fiscalía del Estado, los diputados independentistas en el Congreso (PDeCat y ERC) “no aprobarán los Presupuestos de 2019”.

 

Cuando al “feminista” Sánchez se le caen los sostenes de la gobernabilidad, del lado derecho por parte del secesionismo supremacista, y del lado izquierdo por el empoderado populismo de “Podemos”, ya no puede mantener erguida la figura simbólica de un gobierno feminista, tal como lo acaba de recalcar en Antigua (Guatemala), en la XXVI Cumbre Iberoamericana, mostrándose -dijo- “orgulloso de ser feminista”, remitiéndose a su anterior declaración de 8 de Junio, de representar “un gobierno feminista, europeísta, progresista, de marcado perfil político”.

 

Pero el perfil y el talle, enhiesto y firme, del honrado gobernante ha de mantenerse siempre incólume, más allá de valoraciones “de género” o de modificaciones legalistas, tal como se lee en “Mocedades del Cid”:

 

“Procure siempre acertalla / el honrado y principal; / pero si la acierta mal, / defendella y no enmendalla”.

 

Sánchez quiere “enmendalla y no defendella”. Es lo que hace cuando pretende el desaguisado de gobernar “a golpe de decretazos reales”, que difícilmente ha de firmar un rey demócrata y europeo, que, por ley, ampara al poder legislativo normalizado, dentro de la Unión Europea, con capacidad no solo de firma sino de sanción.

 

Además, un gobierno que ha conseguido el poder sin pasar por las urnas, subrepticiamente, no puede mantenerse en minoría y ha de pasar por las arcas caudinas del sufragio democrático cuando le faltan sostenes y se le cae el pudor.

 

*José Luis Suárez Rodríguez es Director de www.masespaña.es  Doctor en Pedagogía y Filosofía. Autor de “Filosofía y Humor”. Politólogo. Analista Político.

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